
¿Cuantos de nosotros tuvimos un bebé de solo meses en brazos? muy dificilmente sus primeras palabras no sean papá o mamá.
Me asombra la capacidad de un bebé para reconocer de donde proviene y de establecer una comunicación efectiva con sus progenitores a pesar de los obstáculos que saltan a la vista.
Ellos aún no desarrollaron todos sus sentidos y solo dependen de su intuición y confianza para sobrevivir, pero a través de simples gestos, balbuceos y hasta llantos van adquiriendo diversos conocimientos para la vida.
La historia se repite con cada nuevo nacimiento alrededor del mundo.
Esto me recuerda a Adán, el primer bebé, en tamaño adulto, claro. Adán tuvo el privilegio de establecer la primera comunicación con Dios, su creador, no desde la Tierra, sino sobre la Tierra, porque el mismo Dios se encargaba de visitarlo en su casa (el Edén), para transmitirle las habilidades y capacidades Divinas. Lo hizo a Su Imagen y Semejanza y le dio poder sobre toda la creación(Génesis 1.26-28).
¡Que momentos aquellos!!! Dios conversando en el huerto con Adán, entregándole enseñanzas y los tres mandamientos originales: Da fruto, multiplícate y domina la Tierra; pero todo eso no le bastó y quizo ser como Dios, así que hizo un pésimo negocio y cambió la comunicación de Padre- hijo, por escuchar un mal consejo, por ver lo que no convenía, por creer una mentira, por comer del fruto equivocado, un veneno mortal (Génesis 3.4-7)
Y murió, sí, su espíritu murió aplastado por todos sus sentidos y la comunicación con Dios se perdió.(Romanos 3.23)
El hombre conoció el bien y el mal, desatándose una lucha en su interior que transmitió en sus genes siglo tras siglo.(Lucas 19.10; Juan 1.14; Juan 11.25)
Y cuando el hombre se creyó derrotado, escuchó una voz que le hablaba en su mismo idioma...Dios, se hizo hombre y llegó a la Tierra con un plan, un negocio infalible.
Hoy podemos emplear las mismas capacidades de un bebé, para mirar al cielo, confiar en la voz de Papá y alimentarnos del árbol de la vida, permitiendo que la misma vida de Dios crezca formándonos desde nuestro interior hacia afuera, y una vez más establecer la COMUNICACIÓN ORIGINAL. (Gálatas 4.19; 2 Corintios 3.16; Filipenses 3.21)
La conexión Divina fue restaurada
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